conocidos y amigos

desde el huequito - lila L

gracias pero…
el huequito
adentro,
y el universo mínimo
afuera
más profundas oquedades,
dicen:
no nos queremos
Entiendo:
demanda el lugarcito del deseo
figurar, al menos
Pero seamos íntegros
constelaciones varias vienen deletreando:
Uno, se quedó
en el estadio chileno
aprendiendo a ser un preso de lo oscuro
sin hijo, sin vientre de madre,
 sin continuidad..
zurdo eterno
sin rezo
Otra
no puede explicar
cómo duele una maternidad
reducida a arcadios, átomos y jirones
fluorescencias
como abrazar eones
protones
que
-maldita química-
nadie ve ni toca ni huele

Pero, queda el  recuerdo
ese espacio
hondo húmedo sueñero
contarse cuitas amarrados
 pedacito
de sábana sin mojar

Una se quedó
en ese sitio
donde Uno enseñó
el movimiento
de rotación y traslación
de las palabras
sin tiempo ni dolor

Pero
desde el huequito de adentro
verdaderamente
no se encontraron
en la estación orbital  del duelo y
no es por ignorancia de pilotaje estelar
la historia oficial
no termina de dar el giro
 Uno,
 con sus vocales interpela
a la inmensidad de la galaxia
Una
estrella las suyas
abrazando agujeros negros

Desde la segunda costilla,
cerquita de los pulmones
Una dice
gracias de nuevo
pero
nos perderemos en el borde
resbalaremos
nos pulverizará el abismo
seco
desvelado
y andaremos
con las bolitas de los ojos en la mano
sin melatonina suficiente
como zombis
desorbitados
con esa cosa pegajosita
embadurnando la cara
como pomada
mortaja

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Los niños de Bagdad

Las manos hoy cortadas y amputadas de los niños de Bagdad 
Construyeron entre el Eufrates y el Tigris ciudades milenarias:
Uruk, Lagash, Súmer, Babilonia.
En los altos ziggurats
Adoraron a Ishtar y Anuk, Marduk y Enlil.

Esas manos
Siguieron el curso de los astros y predijeron los eclipses.
Esas manos
Que hoy las bombas cortan, amputan y aniquilan.
Los niños de Bagdad dibujaban en la arcilla.
Esas manos, dibujando en la arcilla con un afilado estilete.
Un día esos dedos, hoy cortados, dibujando en la arcilla inventaron la escritura.
Un mundo cuneiforme codificó las leyes y los astros.
Los niños de Bagdad, con esas manos
Derribaron la odiosa Nínive
Y elevaron jardines de maravilla en Babilonia
Las manos de los niños de Bagdad.
Los niños de Bagdad conocieron al grandísimo Alejandro.
Los niños de Bagdad, con esas manos,
Amputadas ahora por el fuego del cielo,
Escribieron el Catálogo de Ibn Nadim,
La gran historia universal de taiba y Dinawari,
Los tratados de Averroes y Avicena.
Las Praderas de Oro de Mas'udi
Y los cálculos sin fin de al-Jahwaritzmi.
Inventaron el álgebra, entrevieron la circulación de la sangre.

Los niños de Bagdad, cuya poesía
Cruzaba el Oriente y Occidente,
De Damasco a la Córdoba andaluza.
Durante mil noches y una noche relataron
Las historias fabulosas de un Califa.
Con sus voces, que hoy gritan de dolor los niños de Bagdad.
Los niños de Bagdad con esas manos
Elevaron ya en el siglo nueve
Observatorios, bibliotecas, hospitales.
Eso hacían con sus manos los niños de Bagdad.
Hoy, hombres venidos del Oeste, de muy lejos,
Hombres de allende el mar que no debieron cruzar nunca,
Armados como los brutales y antiguos dioses de la guerra,
Los modernos y brutales dioses de la guerra,
Hacen llover fuego noche y día,
Hacen llover fuego noche y día,
Hacen llover fuego noche y día.
Y en las calles de Bagdad matan y cortan
Las manos de los niños de Bagdad,
Que construyeron Lagash y Babilonia.
Los modernos dioses de la guerra,
Señores de la muerte y destrucción.
Noche y día,
En las calles y el mercado,
Amputan las manos y las piernas
de los niños de Bagdad.



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